Retrotraducción

Una retrotraducción es la traducción de un texto traducido hacia la lengua del texto original, se hace sin referencias del texto original. En el contexto de traducción automática, esto también se denomina “traducción de ida y vuelta”. Este tipo de traducción es análogo a la inversión del proceso matemático; pero incluso en las matemáticas, esta inversión a veces no resulta el valor idéntico al original.

La comparación de una retrotraducción con el texto original en ocasiones se utiliza como comprobación fiable para la traducción original. Pero que sea útil como comprobación aproximada no significa que sea infalible. Mark Twain nos dio prueba de esto en clave de humor cuando mostró su propia retraducción de la versión francesa de su famoso cuento “La célebre rana saltarina del distrito de Calaberas”.

En los casos en los que un documento histórico sobrevive solo en su traducción, al haber perdido el original, los investigadores elaboran la retraducción en su esfuerzo por recostruir el texto original. En la novela Manuscrito encontrado en Zaragoza del aristócrata Jan Potocki (1761–1815) encontramos un ejemplo. El erudito y políglota elaboró el libro completamente en francés y publicó fragmentos de manera anónima en 1804 y 1813-14. Algunas partes del manuscrito original en francés se perdieron después; sin embargo, los fragmentos que faltaban sobrevivieron en una traducción polaca que hizo Edmund Chojecki en 1847 desde una copia completa del francés, ahora perdida. Por tanto, las versiones en francés de la obra completa de Manuscrito encontrado en Zaragoza se han llevado a cabo basándose en fragmentos existentes de versiones del francés que han sido retrotraducidas de la versión polaca de Chojecki.

De modo parecido, cuando los historiadores sospechan que un documento es en realidad una traducción de otro idioma, la retrotraducción al hipotético idioma de origen puede proporcionar pruebas mostrando que algunas características como los modismos, juegos de palabras, estructuras gramaticales peculiares, etc., derivan en realidad del idioma original.

Por ejemplo, el conocido texto de los cuentos populares de Till Eulenspiegel está escrito en alto alemán, pero contiene muchos juegos de palabras que solo cobran sentido si se retrotraducen al bajo alemán. Esto parece ser una clara prueba de que estos cuentos (o al menos grandes partes de ellos) se escribieron originalmente en bajo alemán y se pasaron al alto alemán por un traductor metafrástico.

Asimismo, los defensores de la primacía aramea, como por ejemplo la creencia de que el Nuevo Testamento o sus fuentes se escribieron originalmente en arameo, buscan demostrar su caso probando que algunos pasajes complicados en el ya existente texto griego del Nuevo Testamento cobran más sentido al ser retrotraducidos al arameo; por ejemplo algunas referencias incomprensibles son en realidad juegos de palabras arameos que no tienen sentido en griego.