Equivalencia

La duda entre fidelidad vs. transparencia también ha surgido en términos de “equivalencia formal” y “equivalencia dinámica” respectivamente. Las dos últimas expresiones están asociadas con el traductor Eugene Nida y originalmente, fueron acuñadas para describir maneras de traducir la Biblia, pero los dos enfoques son aplicables a cualquier traducción.

 “Equivalencia formal” corresponde a “metafrasear”, y “equivalencia dinámica” a “parafrasear”.

 “Equivalencia dinámica” (o “equivalencia funcional”) transmite la idea esencial del texto de origen si es necesario, aparte de la literalidad, semema original y orden de palabras, la voz activa y pasiva del texto, etc.

Sin embargo, “equivalencia formal” (mediante traducción “literal”) trata de otorgar “litaralidad” al texto, o “palabra por palabra” (la últma otorga el “verbum pro verbo” clásico del latín.) si es necesario a costa de características inherentes al idioma de destino.

No obstante, no hay una frontera  muy definifa entre equivalencia dinámica y formal. Por contra, representan diferentes ideas de traducción. Cada una se usa varias veces y en varios contextos por el mismo traductor, y en varios puntos dentro del mismo texto, en ocasiones de manera simultánea. Una traducción competente engloba la mezcla oportuna de equivalentes dinámicos y formales.